Regala este curso por 24,99€ usando el cupón: mamatijeras

Regala este curso por 24,99€ usando el cupón: mamatijeras

Que no me digan que conciliar es…

Una parte de mí necesita hablar de este tema.

Lo dejo al margen de cualquier connotación política, no es ese el caso, a pesar de que últimamente se habla porque se ha visto a un bebé en el congreso.

Es mi punto de vista, mi experiencia, y cómo veo y siento yo las cosas.

Y es desde una perspectiva de una niña y una mujer que han vivido diferentes cambios sociales a lo largo de estos últimos 35 años.

Porque provengo de una familia donde la crisis del 91-93 afectó bastante.

Una crisis que la viví con 11, 12, 13 años.

Y ya con esa edad empiezas a darte cuenta de que el mundo no es tan bonito como parece, de que todo gira entorno a un sistema y acabas formando parte de él, aunque ello suponga dejar a un lado los sueños que tenías de niña.

Yo veía la frustración de mi padre al ver que no conseguía trabajo y los malabares de mi madre para que no nos faltará de nada, y no nos faltó nada.

Pero ya comienzas a tener una visión de futuro en la que dices, que quieres estudiar, y que lo quieres hacer, porque te va a garantizar un trabajo que no te permita quedarte en la calle.

Piensas que una buena carrera, te garantiza un buen trabajo y un buen sueldo.

Nanda más lejos de la realidad, nada está garantizado.

Después te encuentras con el esfuerzo de acceder a la universidad, algo que parece sencillo, pero que siempre ha supuesto un desembolso económico y por tanto, ya crea diferencias. Los que tienen pueden ir y los que no, no van.

España comenzó a salir de la crisis en el 95, comencé la uni en el 98, en el 97 ya un año antes mi padre me dice con toda la honestidad del mundo ” no tenemos dinero para pagarte una universidad” aún así, accedo a la universidad por méritos propios, he tenido que ganarme la fama de empollona para poder conseguir ese objetivo.

Pero no fue necesario que él me lo dijera, yo ya lo sabía y de ahí que fuera tan constante con el estudio, apenas salía con otras chicas los fines de semana y recuerdo ver desde la ventana como otros niños jugaban mientras yo sabía que me tenía que sacrificar y sacar las mejores notas.

Y así fue, y accedí a la universidad  con una beca y los años posteriores también.

Llega el momento en el que encuentras el trabajo soñado, en una gran empresa, con un buen sueldo ( el más alto que he tenido en mi vida), cerca de casa y… estas horas y horas trabajando pero decides que eso no es lo que quieres porque ves que es incompatible con formar una familia.

En mi caso, formar un familia ha sido uno de mis objetivos siempre, y yo renuncié a un buen puesto.

Porque cuando tienes claro que quieres una familia y que quieres trabajar, que quieres ambas cosas te ves en la situación de renunciar a una de ellas porque la conciliación de ambas no existe.

Sino quisieras las dos y te quedas con una, da igual que sea, entiendo que es decisión personal y no hay renuncia.

En mi caso, después trabajo en otros puestos, con menos sueldo pero mayor flexibilidad de horarios y en cierto modo compatibles con mi idea de conciliación.

Pero mi historia personal da un giro de 360 grados y vengo a Italia por amor y me convierto en madre.

Vivo  la oportunidad de formar una familia, ¡cómo si fuera fácil! porque es tan difícil encontrar el amor como encontrar un buen puesto de trabajo. 

Y mi primer año como madre es maravilloso, no hago más que pensar en lo afortunada que soy de poder estar en casa y de poder cuidar de mi hija.

El tiempo pasa y la sed de trabajar vuelve.

Vuelve, simplemente vuelve, y conciliar sería poder trabajar y poder ser madre / padre.

Y empiezo a trabajar, desde casa, sigo sintiéndome muy afortunada sobre todo su primer año de vida pero llega el momento en el que abres los ojos y dices: NO, conciliar no es trabajar con mi niña corriendo de 2 años por casa, o diciéndome “mami basta lavaro” (mami basta trabajar) mientras me tira del brazo para que deje el ordenador.

Conciliar sería poder volver al trabajo cuando una quisiera: a los 3 meses, a los 4 meses, a los 5, a los 7, a los 8, a los 10 meses incluso al año de vida, con unas condiciones justas para empresario y trabajador o autónomo.

Conciliar sería, poder trabajar y tener la oportunidad de que existiera una ayuda económica para mujeres (autónomas o no) para que pudiera dejarla en un entorno apto a su edad donde esté vigilada y controlada por profesionales de la infancia y ella pueda jugar, que es lo que tienen que hacer, jugar con otros niños. Entiéndase una escuela infantil o guardería para aquellos niños que aún no están en edad escolar.

Porque si no quiero trabajar no trabajo la cuido yo y no existe conciliación que valga, porque para conciliar vida y trabajo se necesita querer tener tu propia vida y tu propio trabajo, ambos, sin renunciar a ninguno.

Suscríbete al Boletín del Domingo

Comments

  1. 1

    says

    Pfff… Hay que trabajar tanto para que la palabra “conciliación” tome sentido y significado. Y conciliar los dos, tanto el padre como la madre, porque a veces cae demasiado peso sobre la madre y está claro que eso es cosa de dos y se debe tener en cuenta. Un beso guapa

    • 2

      MamáTijeras says

      Sí el cuidado de los niños es cosa de dos, la familia es cosa de dos cuando no es monoparental claro está y por tanto, sí hay tanto que hacer aún…besos..

  2. 3

    says

    Estoy contigo en que conciliar no es trabajar desde casa… Pero ahora mismo es la opción que más me atrae y por la que estoy luchando. Y la verdad es que soy pesimista en este aspecto, no creo que la cosa vaya a cambiar en mucho tiempo… Una lástima. ¡Un abrazo!

  3. 5

    says

    CONCILIAR…para mi un término imposible de practicar…Trabajo una barbaridad de horas y cuando llego a casa tengo una niña de cuatro años y un bebé de nueve meses deseando estar conmigo. Es duro irte todas las mañanas y saber que te vas a perder muchas cosas de su día; pero también tengo clarísimo que no quiero dejar de trabajar. Por mi y por ellos. Es una decisión muy personal y muy complicada, pero estoy hasta los huevos de las madres que se creen mejor que tú por dejar su trabajo y quedarse en casa, lo siento pero yo no he nacido para ser ama de casa, me pongo hasta de mal humor. Yo respeto las decisiones de cada uno acerca de cómo vivir su maternidad, educar a sus hijos o formar su familia. Sería estupendo que cada uno se preocupara más de lo que tiene en casa y no de cómo los demás hacen las cosas. Esto parece un concurso de supermamá, a mi me basta y me sobra con ver a mis hijos felices y que ellos sientan que soy SU supermamá. Que conste que no va por ti Sonia, tú siempre lo dices todo desde el respeto y dando tu punto de vista, lo que es de agradecer. Que a gusto me he quedado…jejejeje.

    • 6

      MamáTijeras says

      Gracias Ana por tus palabras y tu aportación me parece muy valiosa, sé que no va por mí, yo tampoco he nacido para ser ama de casa, un beso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *